El planeta se ahoga!

Escrito por Asociación. Posteado en Sin categoría

En estos últimos días hemos alcanzado récord de temperaturas máximas en nuestras localidades (destacar los 45,5 grados en Las Cabezas de San Juan el pasado día 5 de Septiembre), donde se ha hecho insoportable cualquier acción cotidiana de nuestro día a día.

Hay que destacar un verano negro y devastador por los incendios, que han arrasado más de 51.361,76 de hectáreas, contabilizado desde el 1 de Enero hasta el 11 de Septiembre según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente. En total, el fuego ha alcanzado al 0,186 por ciento de la superficie nacional, una cifra que, aunque pueda parecer pequeña, debe preocuparnos si a esto le añadimos la superficie urbanizada, contaminada o devastada por la actividad extractiva ajena a cualquier consideración ecológica.

Este mes de Julio ha sido el más abrasador a nivel mundial desde que tenemos datos (1880). Y no responde a una mera casualidad, sino que está íntimamente relacionado con el ser humano, artífice del desastroso cambio climático que terminará por destruir toda forma de vida conocida en nuestro planeta, a no ser que de una vez por todas nos pongamos en serio con este tema.

Las olas de calor están relacionadas con el cambio climático, pero lo que mucha gente no sabe es que las lluvias torrenciales también son fenómenos provocados por este desastre que se traduce en precipitaciones más fuertes, rápidas y destructivas.

Los registros de temperaturas de los últimos 15 meses son los más altos desde que tenemos datos (1880), por lo que hemos tenido el Enero, Febrero, Marzo,… así hasta contar los últimos 15 meses, los más calurosos que se conocen. La agencia climática de la ONU registró este año en Kuwait 54 grados de temperatura, pudiendo establecer un nuevo record para el hemisferio oriental.

Un dato que resulta curioso es lo sucedido en la Cumbre del Clima de París en 2015, donde 195 países acordaron lograr que la temperatura mundial fuera, como mucho, 1,5 grados más que la época preindustrial, pero en este mismo año ya hemos alcanzado ese nivel crítico y se prevé que siga empeorando.

Lo más preocupante de todo esto es el deterioro que está sufriendo el apodado “refrigerador del planeta”, el Ártico, donde de manera alarmante el hielo que se pierde lo hace de manera irremisible, sin posibilidad de regeneración. El hielo del Ártico está en su nivel más bajo desde que se tomaron las primeras medidas hace 125 años. La NASA está diseñando un sistema que sea capaz de medir con exactitud el espesor del hielo desde el espacio.

Está claro que si seguimos con este estilo de vida no hará falta ningún meteorito para acabar con nuestras vidas, ya que lo haremos nosotros mismos con una sociedad consumista y totalmente ajena a los verdaderos problemas que nos rodean, una sociedad absorbida por la doctrina ideológica del sistema económico imperante y que, en su lealtad al aumento de producción y consumo sin consideración alguna a los límites físicos del planeta, está provocando su deterioro a marchas forzadas, al mismo tiempo que profundiza la brecha de la desigualdad territorial, dándose la circunstancia de que los países llamados occidentales, con un alto nivel de industrialización, generan una cantidad de residuos que exceden de manera abrumadora al resto de países de otras áreas. El mundo llamado “desarrollado”, en definitiva, ha convertido a las zonas menos favorecidas en áreas de extracción y vertido, en verdaderos sumideros de su basura, generando un proceso de contaminación globalizado que no se refleja en los índices de los Estados, como el PNB, sujetos exclusivamente a los valores monetarios como si éstos no incidieran en el medio ambiente. Éste es el círculo vicioso en el que se desenvuelve nuestra sociedad y que nos hace cómplices, por acción y omisión, del desastre ecológico contemporáneo.

Para terminar, haciendo un llamamiento a la reflexión, la concienciación y la responsabilidad individual y colectiva, aquí os dejamos algunos consejos que aporta la página web www.cambioclimatico.org que están al alcance de cualquiera de nosotros para poner su grano de arena en la lucha contrael cambio climático:

1. Cambia las bombillas: Reemplazar una bombilla tradicional por una de bajo consumo ahorra más de 45 kilogramos de dióxido de carbono al año. Cierto que la segunda es más cara, pero resulta más económica a lo largo de su vida. Una sola de ellas puede reducir hasta 60 euros los gastos de electricidad, según la Comisión Europea.

2. Apaga la tele y el PC: Sólo con apagar la televisión, el DVD o el ordenador cuando no estén en uso evitarás que miles de kilos de CO2 salgan a la atmósfera. No dejes los aparatos eléctricos en stand-by (espera): un televisor que permanece encendido durante tres horas al día (la media que los europeos ven la tele) y en stand-by las 21 horas restantes consumirá un 40 por ciento de la energía total en el modo de espera. No dejes el cargador de tu móvil enchufado todo el tiempo, aunque no esté conectado al teléfono, porque seguirá consumiendo electricidad.

3. Conduce menos: Anda, monta en bicicleta, usa el transporte público. Ahorrarás 30 gramos de CO2 por cada 4,5 kilómetros que no conduzcas. Por cada litro de combustible que quema el motor de un coche, se libera una media de 2,5 kilos de CO2, según la Comisión Europea. Bruselas también recomienda no correr con el coche: gastarás menos gasolina y emitirás menos CO2. Ir a más de 120 kilómetros por hora aumenta un 30 por ciento el consumo de combustible, frente a una velocidad de 80 kilómetros por hora.

4. Revisa los neumáticos: Si la presión de tus neumáticos baja 0,5 bares, tu coche consumirá un 2,5 por ciento más de combustible y, por tanto, liberará un 2,5 por ciento más de CO2. El ahorro de cuatro litros de gasolina evita la emisión de seis kilos de dióxido de carbono.

5. Recicla: Puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año al reciclar la mitad de la basura que se produce en casa.

6. Evita mucho embalaje: Escoge productos con poco envase: una botela de 1,5 litros genera menos residuos que tres de medio litro. En la compra usa bolsas reutilizables. Evita las toallitas húmedas y de papel. Puedes evitar la emisión de 1.100 kilos de CO2 si reduces tu basura un 10 por ciento.

7.Menos agua caliente: Es necesaria una gran cantidad de energía para calentar agua. Instala un regulador de caudal del agua en la ducha y evitarás la emisión de más de 100 kilos de dióxido de carbono al año. Lava con agua fría o tibia y ahorrarás 150 kilos de CO2. Ahorras agua caliente y gastas cuatro veces menos energía si en vez de un baño te das una ducha. Cierra el grifo mientras te lavas los dientes. Asegúrate de que tus grifos no gotean: el goteo de uno puede hacer perder en un mes el agua suficiente para llenar una bañera.

8. Vigila los electrodomésticos: Tapar la cazuela mientras cocinas es un modo de ahorrar mucha energía. Aún mejor son las ollas a presión y las vaporeras, que ahorran un 70 por ciento de energía. Usa la lavadora y el lavavajillas sólo cuando estén llenos. Si no lo están, usa programas económicos. No hace falta poner una temperatura alta, hoy los detergentes son eficaces incluso cuando es baja. Recuerda que si el frigorífico y el congelador están cerca de los fuegos o de la caldera, consumirán mucha más energía. Si éstos son viejos, descongélalos periódicamente. Los nuevos tienen ciclos automáticos de descongelación y son casi dos veces más eficientes. No pongas en la nevera alimentos calientes o templados; ahorrarás energía si dejas que se enfríen primero.

9. Ajusta el termostato: La oscilación de dos grados centígrados en invierno y en verano ahorra más de 600 kilos de dióxido de carbono por hogar en un solo año. Bajar la temperatura un grado puede reducir la factura de la calefacción entre un 5 y un 10 por ciento. Cuando ventiles tu casa, abre las ventanas unos minutos, no dejes escapar el calor mucho tiempo. Si dejas una pequeña abertura todo el día, la energía necesaria para mantener el interior caliente durante seis meses de frío será de casi una tonelada de emisiones de CO2. Aísla bien tu casa. No abuses de los aparatos de aire acondicionado, consumen mucha energía y emiten unos 650 gramos de CO2. Y supone un coste en tu factura de 10 céntimos de euro por hora.

10. Planta un árbol: Un solo árbol absorbe una tonelada de dióxido de carbono durante toda su vida.

¡¡La conservación del planeta es cosas de todos!!

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